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Una multinacional española en vez de una depuradora construye un parque acuático por error

Ingetaqua, la constructora española, en su expansión internacional, ganó hace dos años el concurso para construir una depuradora de aguas residuales en el noroeste de Australia, que daría servicio a un millón de personas. –Nos las prometíamos muy felices- comenta la directora del proyecto – pero pronto comenzaron los problemas.

-Lo primero con lo que tuvimos que lidiar fue con el sistema de medidas. Nuestro socio australiano se empeñaba en usar galones, yardas y no sé qué medidas extrañas más (sospecho que algunas se las inventaban) y claro, era un follón. Pero nosotros no somos menos y decidimos hacer todos nuestros cálculos en arrobas, fanegas y leguas, ya sabes, lo que usaban nuestros bisabuelos, solo para fastidiar, a ver quiénes se han creído estos… – explicaba la directora.

Pronto se dieron cuenta de que así no iban a llegar muy lejos así, cuando comprobaron que uno de los decantadores diseñados tenía el tamaño de la provincia de Albacete, por lo que decidieron enterrar el hacha de guerra y usar el sistema internacional de medidas. Pero este desencuentro, que no afectó directamente al proyecto, ocultó un fallo de base que haría tambalear los cimientos del proyecto, el agua del váter.

Los ingenieros españoles no tuvieron en cuenta que el agua del váter en el hemisferio sur gira en sentido contrario que en el norte. -Es un detalle muy pequeño, pero es como el efecto mariposa, una mariposa bate las alas en Japón y en Los Ángeles nieva en vez de hacer sol, pues con esto lo mismo.

El departamento de ingeniería mandaban los planos y la constructora los interpretaba y los construía, así durante año y medio. –Estábamos exultantes, el día antes de la inauguración fuimos a ver la depuradora y para nuestra sorpresa en lugar de una depuradora, nos había salido un parque acuático, pero súper completo, con piscina de olas y todo, ni queriendo nos hubiera salido tan bien.

Todos los medios de comunicación de Australia se han hecho eco de la noticia. La sociedad y el parlamento Australiano piden una solución inmediata, la devolución del dinero por parte de la empresa y una cuantiosa indemnización. – Nosotros somos una empresa innovadora y con recursos, y nos parece una barbaridad tirar ahora el parque, con lo chulo que nos ha quedado. Con el dinero de las entradas podríamos costear la depuradora, pero esta vez bien hecha. Aunque claro, el agua sigue viniendo del mismo sitio, las conexiones ya están hechas y la gente se pone tiquismiquis. Pero hemos decorado todo con temática de desierto, en tonos ocres, hemos pintado los toboganes de marrón y no se nota casi nada. Nosotros no le vemos mayor problema, mientras cierres la boca para no tragar agua y no vayas con heridas abiertas, no tiene por qué pasar nada. Además podríamos poner a la salida una tienda de perfumes, para aumentar los ingresos y así hacer la nueva depuradora.

El presidente de la compañía, a la salida de una jornada de coaching para altos directivos, con una evidente sobredosis de motivación, ha declarado a la prensa – Antes convertíamos las aguas residuales en agua cristalina, ahora las convertiremos también en felicidad y diversión para toda la familia.

Mientras la sociedad y las autoridades toman una decisión sobre las soluciones puestas encima de la mesa, la empresa ya baraja nombres para el parque acuático. No quieren ocultar las peculiaridades del proyecto, que a su juicio lo hacen único, por lo que están dudando entre WCsplash y KKland.

*Entrada humorística, no real, puede parecer muy obvio pero mejor curarse en salud, que no sería la primera vez que me llevo una sorpresa de este tipo 😉

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