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¿Cuánta agua consume su edificio, Señor Foster?

El mundialmente famoso arquitecto Norman Foster, llevó a Buckminster Fuller, un inventor, ecologista y arquitecto visionario, a visitar uno de sus edificios, el Sainsbury Centre for Visual Arts, en la universidad de East Anglia, Reino Unido.

Fuller fue un arquitecto muy centrado en la eficiencia de los materiales, en conseguir hacer “más con menos”. Y a su vez, muy provocador, consigo mismo y con los demás.

Mientras veían el edificio, Fuller le preguntó a Foster, ¿cuánto pesa tu edificio, Norman?

Por supuesto, Foster no tenía ni idea. Pero una semana después, tenía su respuesta: 5,326 toneladas. Y fue el proceso de análisis para averiguarlo, el que le permitió reflexionar sobre su edificio y darse cuenta que había una proporción desmesurada de peso y materiales en la parte menos visible del edificio, en los cimientos.

Esta historia sirve para poner título a un magnífico documental del año 2010 sobre la vida del arquitecto: ¿Cuánto pesa su edificio, Señor Foster?

En él, se repasan algunos de los edificios más emblemáticos de Foster, y llama la atención como conceptos como el impacto medioambiental, la reducción de materiales y la eficiencia energética, ya estaban presentes en los años 80 y 90, aunque no tanto como en la actualidad.

Si le preguntas a un arquitecto cuánto pesa su edificio, podrá responderte sin mucho problema. Si le preguntas cuanta energía consume, es muy probable que hoy en día tenga un estudio sobre su eficiencia energética y te pueda dar una estimación sobre las necesidades de climatización, que son una parte muy importante del consumo.

 Pero, ¿y si le preguntas cuánta agua consume? Seguramente no lo sepa.

La relación de los arquitectos con el agua suele limitarse al cálculo de los consumos instantáneos que se prevén, para dimensionar las instalaciones, y que básicamente haya siempre caudal y presión suficiente.

Eso en cuanto al interior del edificio. En las zonas verdes el control es aún menor, a no ser que se contrate a un paisajista, cosa que solo suele suceder en proyectos grandes.

Y no es por falta de interés del arquitecto, que suelen ser estar muy concienciados con estos temas, sino porque el sector aún no ha llegado a ese punto. Ni la legislación, ni los clientes.

Pero hay un tema central que afecta a que el consumo de agua no sea un tema estudiado en profundidad en los proyectos de construcción, y es la falta de información y formación. Los arquitectos no reciben herramientas que les permitan abordar el tema, ni en las escuelas, ni posteriormente. Tampoco conocen las técnicas disponibles, y existen muy pocos profesionales especialistas en el uso sostenible del agua en la edificación.

Es un tema que el sector del agua debería abordar. No basta con tener unas infraestructuras lo más eficientes posibles, y concienciar al usuario final para que haga un uso responsable. Nos estamos saltando un eslabón: los que diseñan y construyen nuestras ciudades, nuestras oficinas y nuestros hogares.

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